Propones osadía. Echas un vistazo y las miradas se han trenzado igual que la brisa enreda tu pelo. Os separan tentadores centímetros distantes y colmados. Sólo eso, centímetros, pero infranqueables, casi inquebrantables. Continúas observando y baja la mirada, no consigues averiguar si por timidez o por templanza. Una pausa, un descanso, y se reanuda el encuentro.
domingo
Instante, circunstancia, oportunidad.
¿Sabes lo que es buscar hasta la saciedad, husmear en todos los rincones, registrar cada cajón, tantear incluso en la luz de la noche y no encontrar nada? Desistes, renuncias, abandonas, te retiras. Te decantas por dejarlo a un lado, llegas a preferir que no aparezca, hasta que lo olvidas.
Tiempo. El que tardas en decidir apartar la idea de ti e ignorarla por completo es el justo para que te topes con ello. Probablemente no sea el momento que considerabas oportuno, pero ahí está.
No vale con hacerse el despistado.
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