Propones osadía. Echas un vistazo y las miradas se han trenzado igual que la brisa enreda tu pelo. Os separan tentadores centímetros distantes y colmados. Sólo eso, centímetros, pero infranqueables, casi inquebrantables. Continúas observando y baja la mirada, no consigues averiguar si por timidez o por templanza. Una pausa, un descanso, y se reanuda el encuentro.
He entrado a este blog unas catorce veces en los últimos días, pero me daba tanta pereza acceder a mi cuenta, que nunca he dicho nada :)
ResponderEliminarY, sinceramente, ahora que puedo decir algo, no sé qué decir. Bueno, sí:
que qué asco de de (breves) distancias infranqueables, de puedo y quiero pero no lo hago, de 'aquí no pasa nada' aunque en realidad pasa de todo.
Qué asco, de verdad, qué asco, Deneí.
berlín, eh!
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